martes, 18 de diciembre de 2012

APUNTES DE CLASE

PRIMERA HORA


Grafitis de los versos de la Eneida.
Enseñanza por medio de los textos poéticos del latín.
El latín correcto es el de Roma.
-Hablo a mi compañero porque tengo dudas-
Pronunciar lo que está escrito.
Aspirar la hache está de moda.
Hay un poema de Catulo en la pantalla
en el que se ridiculiza esta tendencia.
La profesora mueve sus rojos labios
traduciendo el gracioso poema
-los alumnos ríen tímidamente-.
Llamada de atención sobre el alumno parlante y sobre mí.
Hay que volver a los autores clásicos
como Bruto; todo se basa en la lógica,
la importancia reside en la inventio
-yo invento hasta en mis apuntes-.
Pido una hoja y sonrío,
-a ver si me compro unos folios-.
Asianistas que usan metáforas,
sentencias, refranes y juegos de palabras.
Todo un artificio, vaya, pura palabrería.
Cicerón encabezaba este grupo,
más bien se quedaba a medio camino en estilo.
Estudiaron latín algunos,
porque el latín se hablaba fatal.
Totum revolutum,
“limpia, fija y da esplendor”.
Aplica la razón lingüística.
Más papista que el Papa era Bruto.
Ya lo decía Catulo: “uno habla como es”,
“ha hablado muy bien lingua sua”,
¡pronuncia como es debido, canalla!
Está el habla que ladra.
-Miro el reloj, veo la hora, a ver si se acaba ya-
Las madres se preocupan de cómo habla su hijo,
que no están bombardeadas por las novedades lingüísticas.
Sabor romano:
en resumen, aticistas o asianistas.
Dialéctica embutida.
Lope de Vega con el habla de negros.
¿Sabe alguien quién es Aulo Gelio?
-ni Cristo- ¡Qué mal!
Debate entre pugna de antigüos o modernos,
él era el más erudito de todos,
entre corchetes: tenía una memoria de elefante.
Narrar una muerte como quien va a por un café en la uni,
este era Draco.
Cicerón nos permite llorar por sus palabras
-no sé qué preferiría yo-.
Oigo la palabra furor y me acuerdo del programa…
-¡cómo me aburro!-
“Para terminar la primera hora de hoy”.

Manuel Fdez-Galiano