RIMA XVI

Cuando me contestaron sentí el frío
de una hoja de acero en mis entrañas
me apoyé contra el cristal, y un instante
la conciencia perdí de dónde estaba.

Cayó sobre mi persona bordería
en ira y en piedad se inundó mi alma
¡Y entonces comprendí por qué se educa!
¡Y entonces comprendí por qué hace falta!

Pero le tuve que hablar... con pena.
Logré balbucear breves palabras...
¿Quién soltó la bordería?... majadera.
Aguanté el clamor... contesté como si nada.

Manuel Fernández-Galiano Amorós

Manu Fernández-Galiano