jueves, 9 de octubre de 2014

LA DELICADA FIBRA DEL PAPEL CONCIENCIA.

A veces me siento como Will Hunting,
indomable.
Creo que puedo ser útil 
con mi vida y hacer lo correcto, 
ayudar a las personas.
Pero me invade la sensación de ser manipulado
y quiero evitarlo a toda costa,
correr como si no hubiera un mañana,
hacia rutas salvajes.

Pero entonces me recluyo en mis renglones,
y me siento en los rincones de unos versos,
y mis piernas asoman por fuera de este folio
y leo a poetas y escritores
bajo la lámpara nocturna que ilumina los tejados de una estrofa,
y del mundo.
Y escribo con fuerza cicatrices,
zumbidos de guerra que zozobran,
grito a silencios garabatos hasta que se rompe
la delicada fibra del papel conciencia.

Tengo una corbata en mi garganta
y las pupilas húmedas.
He de confesar mi prosa:
no creo en dios porque es mi madre la que me perdona.

Manuel Fernández-Galiano Amorós