martes, 13 de enero de 2015

EL VIVIR DE LOS SILENCIOS

Una guitarra improvisada y unos versos recitados
en una habitación destartalada, ambos tumbados.
Jóvenes que emigran y visitan a emigrados,
el roce de las cuerdas con los dedos van sonando
vibrantes cuerdas y vocales que recitan en el aire,
versos testimonios de recuerdos del pasado.

Escritos, pronunciados por amor al arte,
la música acompaña pero es fiera y arde
en nuestro estómago. Libélulas en llamas
despiertan el placer y el sexo de las sílabas,
la conjunción del yo y del tú con notas;
hablamos de sentir, de pensar sin boca.

Recuerdo bien aquella escasa hora,
aquellos minutos de oro iluminado.
Fueron haciéndose más mágicos,
con el vibrar de los segundos,
con el vivir de los silencios,
hasta convertirse en polvo, en nada.

Afuera nevaba y estaba oscuro,
yo allí me sentía cómodo.

Manu Fer-Galiano