jueves, 30 de abril de 2015

BEQUILA

Tú me haces salivar,
sal y limón en la barra.
Tus perlas brillan,
deslumbra tu mirada.
Rozamos el cristal,
el frío líquido nos besa
transparente con sabor ardor,
recorre nuestras lenguas y gargantas,
este fuego fatuo
que le falta a un capullo como yo,
para la metamorfosis de las libélulas.

Sabemos 
que lo nuestro dejará huella en el estómago.
Y nos besamos como un tequila,
al ritmo de una noche cualquiera,
como dos desconocidos
cómplices de su ceremonia.

El ácido no es del limón 
y la sal mantiene nuestras miradas
                                                     congeladas 
en el tiempo de un poema.

Manu Fer-Galiano