YA ES TARDE

En algún lugar del vagón hay hombres y mujeres que miran sus smartphones, abstraídos de la realidad, observadores de los hechos ocurridos en la vida dentro del aparato inteligente, cuando en ese momento leen y coinciden con la publicación de algún anónimo conocido que expresa sus quejas sobre la injusticia que sufren las personas a las que no se les cede el asiento por necesidad. Pero ya había entrado un discapacitado en el metro.

Manu Fer-Galiano

Manu Fernández-Galiano